28/4/10

Cuento concurso literario "Ramón" (Ángela, 6º A)

EL MAGO Y SUS LIBROS MÁGICOS.

Érase una vez un pequeño niño llamado Javier. Su abuela todas las noches le contaba una pequeña historia sobre un niño llamado igual que él, que tenía un libro mágico.
Javier soñaba todas la noches con esa historia, pero una noche fue especial.

Soñó, que él era ese pequeño niño y que era un poderoso mago. Al mirar a su derecha divisó un pequeño libro, (era el libro mágico). Cuando lo abrió oyó una fina voz que venía del libro, y que decía:

-Soy el libro mágico y te concederé todos tus bellísimos deseos.

El niño al escuchar la voz se asustó, y el libro le dijo:

-No tengas miedo, soy un libro generoso e inteligente, te resolveré todos tus problemas.

Javier cogió confianza del libro y le preguntó:

-¿Quién soy ?

-El mago Javier – Exclamó el libro mágico.

-¿Dónde estoy?- Volvió a preguntar el niño.

-En el palacio – Dijo el libro.

-¿¿Cómo??, no puede ser, estoy soñando conmigo mismo,

¡ impresionante !

El libro mágico le comentó al niño, que había un tesoro escondido en una enorme cueva.

Javier al enterarse de la noticia le preguntó al libro:

-¿Que ruta hay que seguir?

-Hay que pasar por el monte nevado y por el bosque oscuro - Añadió el libro.

-Muy bien, empecemos la ruta – Dijo el pequeño.

Para llegar al monte nevado tuvieron que caminar demasiado.

Creyeron que sería fácil atravesarlo, pero no fue así.

Cuando menos se lo esperaban, apareció un gran elefante. Era de color gris, con una boca parecida a la cueva de Alí Babá, y tenía unas enormes orejas.

El elefante los atacó, pero ellos dos juntos hacían un buen equipo y consiguieron vencerlo.

Terminaron con el elefante y siguieron su camino.

Por fin llegaron al bosque oscuro. Aquello tenía pinta terrorífica y espeluznante. En mitad del bosque se encontraron a un ángel en un pequeño lago. Para que la llama del gran rey (dragón) no les quemase se tuvieron que bañar en él.

Consiguieron llegar a la gran cueva, pero se encontraron con el rey del bosque (dragón). Este dragón era más difícil de vencer que el elefante, pues tenía más poderes.

Como el libro mágico podía conceder cualquier deseo, el niño dijo:

-Libro mágico, libro mágico, deseo tener un escudo y una espada.

El libro al escucharlo le concedió su deseo.

Finalmente consiguieron terminar con el dragón y recoger el tesoro. Al ver el tesoro el niño se puso muy contento, pero...

¡Zas!, en ese momento Javier se despertó, para ir al colegio. En el recreo Javier le contó toda su experiencia a sus agradables amigos y entendió que los libros estaban para ayudarle, en especial los mágicos.

FIN

Ángela Gutiérrez Grueso.
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